miércoles, 12 de diciembre de 2007
con Henry
Ya sé que es raro, pero ¡que le voy a hacer!, mis sueños son así.
Estaba yo en un pabellón, que debía ser de honolulú o de algún sitio así, porque no lo había visto en mi vida. Se anunciaba por megafonía que quedaban cinco minutos para comenzar la carrera. Yo no tenía ni idea de que trataba la carrera, pero me apunté para participar.
Asi que, allí me planté yo, de lo más relajada, y con la camiseta de Leo Messi. Poco después llegó un señor mayor al que no había visto en mi vida y un amigo mio me dijo que era Henry. Yo pensaba: ¿Cómo va a ser este Henry? o mejor dicho, ¿Qué han hecho con él?
Pero parecía que era cierto porque incluso por megafonía dijeron que ese señor era Henry. Yo fui a pedirle un autógrafo, pero me lo nego. Me dijo que por llevar la camiseta de Messi no me iba a dar ni los buenos días. Yo me puse a llorar y a gritarle: ¡¿Qué has hecho con Henry?!
De repente mi amigo se convertía en una botella de champagne, y Henry me decía que la carrera iba a empezar, así que allí me iba yo con mi cava, catalán por supuesto, y con una cara de tonta increible, entre lo de Henry y esa extraña magia que había convertido a mi amigo en una de mis bebidas favoritas. La carrera no la ganabamos ni yo,ni la botella, ni Henry... la ganaba un perro que era tuerto.
Al despertarme, lo primero que hice fue mirar la foto de Henry que tengo en mi habitación y llamar a mi amiga para decirle que hasta navidad no tocase ni una botella de cava.
Estaba yo en un pabellón, que debía ser de honolulú o de algún sitio así, porque no lo había visto en mi vida. Se anunciaba por megafonía que quedaban cinco minutos para comenzar la carrera. Yo no tenía ni idea de que trataba la carrera, pero me apunté para participar.
Asi que, allí me planté yo, de lo más relajada, y con la camiseta de Leo Messi. Poco después llegó un señor mayor al que no había visto en mi vida y un amigo mio me dijo que era Henry. Yo pensaba: ¿Cómo va a ser este Henry? o mejor dicho, ¿Qué han hecho con él?
Pero parecía que era cierto porque incluso por megafonía dijeron que ese señor era Henry. Yo fui a pedirle un autógrafo, pero me lo nego. Me dijo que por llevar la camiseta de Messi no me iba a dar ni los buenos días. Yo me puse a llorar y a gritarle: ¡¿Qué has hecho con Henry?!
De repente mi amigo se convertía en una botella de champagne, y Henry me decía que la carrera iba a empezar, así que allí me iba yo con mi cava, catalán por supuesto, y con una cara de tonta increible, entre lo de Henry y esa extraña magia que había convertido a mi amigo en una de mis bebidas favoritas. La carrera no la ganabamos ni yo,ni la botella, ni Henry... la ganaba un perro que era tuerto.
Al despertarme, lo primero que hice fue mirar la foto de Henry que tengo en mi habitación y llamar a mi amiga para decirle que hasta navidad no tocase ni una botella de cava.
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